lunes, 11 de enero de 2016

EL SEÑOR DE WARI



Encontré este artículo en el  "BLOG DE HISTORIA GENERAL DEL PERÚ" y lo transcribo pues es muy interesante. 


El hallazgo de la tumba de un gobernante de una civilización prehispánica de hace un milenio abrió nuevas perspectivas sobre la historia de los antiguos peruanos, en un acontecimiento calificado de espectacular y comparable al descubrimiento de la ciudadela inca de Machu Picchu, opinaron expertos.
Arqueólogos peruanos encontraron un complejo funerario conformado por nueve tumbas perteneciente a la cultura Wari, anterior a los incas, que tuvo su época de esplendor entre el año 600 al 1.200 de nuestra era, una civilización que se extendió por gran parte de la costa peruana y la región andina.



 Entre esas tumbas, encontradas en la zona selvática del departamento de Cusco -antigua capital del imperio incaico-, sobresalen los restos de un personaje de alcurnia, adornado de piezas de oro y plata, bautizado como el Señor de Wari.

"Es un impresionante hallazgo Wari en plena selva cusqueña que abre un nuevo capítulo en las investigaciones arqueológicas y obliga a escribir la historia de nuevo", dijo Juan García, director regional de cultura de Cusco, en la noche del miércoles, al dar a conocer el hallazgo. "El descubrimiento es uno de los más importantes y comparable a Machu Picchu, la fortaleza incaica que es máxima atracción turística peruana, y al Señor de Sipán", descubierto en el norte peruano en 1987, perteneciente a la cultura Moche, añadió.
El complejo funerario fue descubierto en la ciudadela arqueológica de Espíritu Pampa, en la provincia amazónica de La Convención, distrito de Vilcabamba, en Cusco (1.100 kilómetros al sureste de Lima).
En la tumba del Señor de Wari se encontraron un pectoral de plata en forma de 'Y', una máscara -también de plata- con una figura antropomorfa, junto con dos brazaletes de oro que muestran figuras de felinos, dos báculos de chonta (madera selvática) forrados con láminas de plata, además de otras piezas. 
El arqueólogo Luis Lumbreras, ex director del Instituto Nacional de Cultura, dijo a la AFP que se trata de un descubrimiento "espectacular, realmente sorprendente". "Esto va a permitir revisar parte de la historia incaica", opinó, explicando que se tenía la idea de que la zona selvática de Espíritu Pampa en Vilcabamba, se consideraba el último refugio de resistencia de los incas ante los españoles. "Pero esto no es así, pues la zona ya era conocida desde mucho antes por los wari", precisó.
Hizo notar que hasta ahora nadie en Perú había encontrado un vestigio de los wari en la selva, sobre todo un complejo funerario que albergaba la tumba de "un dignatario orlado por una máscara preciosa que se parece un poco a la máscara del tipo de Tutankamon en Egipto".
Lumbreras aseveró que tras este hallazgo no le extrañaría que haya en esa zona amazónica una ciudadela wari "que quizás tendría algo que ver con leyendas y fábulas como la del Paititi". Según una antigua leyenda, Paititi es una ciudad perdida en alguna parte de la selva, rica en oro, que muchos exploradores españoles buscaron afanosamente sin éxito en las selvas de Perú, Bolivia y Brasil.
El ministro de Cultura, Juan Ossio, dijo que a partir de este hallazgo, ahora surgen una serie de interrogantes sobre la expansión de esta civilización y sobre sus relaciones con el imperio incaico. Resaltó que los incas y los wari "son las dos grandes expresiones de Estado del Perú prehispánico". 



















Los primeros indicios de este descubrimiento se encontraron en julio pasado, al hallarse vasijas y otros objetos. Tres meses después, se hallaron las nueve tumbas, determinándose que correspondían a la cultura wari.
Volviendo al Señor de Vilcabamba, su importancia obliga a reconsiderar la relación entre Cusco y Ayacucho en la era precolombina. El primer imperio habría estado muy presente, tanto en el corazón como en las provincias de Cusco. La ciudad Wari de Pikillacta, apenas a kilómetros de Cusco actual, y este Señor que también es Wari, apuntan a un dominio ayacuchano del área. 

Quizá el Cusco se hizo grande derrotando a sus antiguos soberanos ayacuchanos. El inca Pachacútec habría culminado un largo ciclo histórico de enfrentamientos, logrando el sometimiento final de los chancas, últimos exponentes de la vieja tradición estatal Wari.
















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