domingo, 4 de abril de 2010

YAWAR FIESTA

¿Alguna vez escucharon hablar del yawar fiesta?, es una costumbre de algunos pueblos de la sierra sur peruana, se trata de una corrida de toros en un ruedo improvisado hecho con troncos de eucalipto y graderías de tablas, tiene un "palco" con toldo y sillas en lugar de tablas, allí se ubican las autoridades del pueblo; alcalde, párroco, gobernador, etc. Este ruedo generalmente se levanta en la plaza principal del pueblo.
Si las corridas de toros de por si son una salvajada, imaginen el yawar fiesta (fiesta de sangre) un cóndor es fuertemente atado con tiras de cuero al lomo de un toro, el cóndor está vendado hasta el momento de salir al ruedo en ese momento se le quita la capucha, el toro sale al ruedo y el cóndor hace de banderilla viviente picoteando el lomo del toro. Luego de la corrida el toro, al que no se sacrifica es curado de sus heridas y el cóndor al otro día es devuelto a los cielos, dicen que si da vueltas sobre el pueblo antes de regresar a su morada es buen augurio y si enrrumba de frente a la cordillera será un mal año para las cosechas.
Cuentan que esta es una costumbre que data del virreinato y que surgió de la rebeldía de los indios ante los abusos de los españoles que estaban representados por el toro y a su vez ellos por el cóndor, tal vez por eso es una costumbre tan arraigada e imposible de erradicar.
bueno ahora les cuento mi experiencia, tenía unos ocho años y mi abuelo fue nombrado fiscal de la provincia de Paruro (Cusco). mis abuelos fueron a vivir allí y yo estaba pasando una temporada con ellos.
Una mañana me desperté con el ruido de cohetones y música de banda, yo ya sabía que era la fiesta principal del pueblo pues los preparativos habían empezado días antes.
El día anterior mi abuelo me había llevado a conocer al cóndor, estaba atado en el patio de la casa del alcalde, de tanto en tanto se le acercaban y ceremoniosamente le daban a beber aguardiente, chicha, vino y no se que otras bebidas alcohólicas y el pobre cóndor borrachito ya, las tomaba feliz; me impresionó mucho lo grande y majestuoso que era a pesar de las condiciones en las que estaba.
Por eso me vestí rápidamente ¡vería nuevamente al cóndor ! y además por la mañana era la kermés eso significaba diversión total juegos, golosinas etc.
La mañana pasó volando y ¡por fin! llegó la hora del yawar fiesta, todos solo de eso hablaban , había un aire de expectativa y por supuesto también para mi ¡al fin vería la misteriosa ceremonia del cóndor!. Pero ¡gran decepción! mis abuelos tenían otros planes, ellos asistirían al yawar fiesta (como autoridad el y su esposa tenían que estar, de lo contrario sería un gran desaire al pueblo)pero yo no ¡de ninguna manera! dijeron y a pesar de mis ruegos me mandaron con la empleada a la casa de unos profesores amigos que también estarían en la fiesta.
La casa estaba ahí nomas, en la misma plaza y enfurruñada me puse a leer un libro de cuentos nuevo que me habían dado a manera de consuelo, mientras la empleada y la cocinera de la casa hablaban en voz baja y se quejaban por haberse tenido que quedar, la verdad aguantaron bastante, porque la música de la banda tocando pasodobles, los estruendosos olé olé y los gritos de terror de la gente eran demasiado tentadores; cuando creyeron que estaba lo suficientemente entretenida para notarlo, se miraron y salieron furtivamente rumbo a los balcones del segundo piso, que tenían una privilegiada vista justo encima del ruedo.
Por supuesto ni corta ni perezosa las seguí sin que lo notaran y me asomé por un rincón, ¡que maravilla ! podía ver todo perfectamente, la gente, las banderitas de colores, hasta a mis abuelos y en eso vi al toro y a al cóndor ¡el toro bañado en sangre y el cóndor sobre su lomo dándole de picotazos! me quede muda, luego comencé a dar de alaridos y no me acuerdo mas.
¡pobres chicas! me imagino el susto que pasaron, en cuanto a mí no paraba de llorar, no pude dormir y me dio fiebre.
Solo me calmé cuando al otro día mi abuelo me llevó a ver al toro, que ya sin sangre y con las heridas curadas, parecía muy tranquilo comiendo un montón de hojas de maíz y luego a la ceremonia en la que el cóndor fue liberado lleno de cintas de colores y después de dar unas vueltas por sobre el pueblo, se alejó majestuoso entre música y aplausos.

4 comentarios:

  1. SUERTE LA DE ESE TORO.............AQUI EN ESPAÑA NO PARAN HASTA MATARLO....DESPUES DE PICARLO,BANDERILLEARLO Y ESTOCARLO...............EN FIN .............HAY FIESTAS PARA TODOS LOS PUBLICOS.............SALUDOS DESDE VALENCIA-ESPAÑA...................JOHNNY.
    AH SE ME OLVIDABA.......BONITO BLOG.
    CHAO

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  2. ¡Hola Johnny! muchas gracias por todo, visitar mi blog, tus comentarios, hacerte seguidor, tus saludos, todo se hace aún mas valioso viniendo de alguien que tiene tan excelente blog.
    Lamentablemente acá también tenemos las corridas de toros tradicionales, pero cada vez más personas individualmente y en grupos se manifiestan en contra de esa salvajada.
    Un abrazo.

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  3. Wow. Nunca he ido a una corrida de toros, pero se que para muchas culturas es representativa y si me da curiosidad. Llegue a tu blog buscando informacion de un libro de Arguedas que se titula como la celebracion que describes, Yawar Fiesta. Je, creo que mucha gente llegara a este post por ello. Bueno, un saludo desde Mexico. Me resulta gratificante haber leido tu experiencia.

    Ps. La computadora en la que escribo no tiene acentos, asi que por ello los omito.

    Saludos mas,

    Sybila

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    1. ¡Hola Sybila!
      Gracias por el comentario y me alegra que hayas llegado al blog...aunque sea por confusión jaja.
      Bueno, no se me había ocurrido que el título de mi narración podía llevar a confusión, le puse ese nombre por que asi se llama la fiesta.
      José María Arguedas narra magistralmente en "Yawar Fiesta" cuán arraigada está esta costumbre en algunos pueblos de la sierra peruana y cuanto significa para los campesinos, al leer el libro se comprende por qué no se puede prohibir esta fiesta bárbara para nosotros y mística para ellos.
      "Yawar fiesta" es mi segundo libro favorito de Arguedas, después de "Los Ríos Profundos", no le voy a cambiar el nombre a mi relato, que sea mas bien mi humilde homenaje al gran hombre que fue Arguedas, a quién tuve la suerte de conocer.
      Abrazo

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